“Quiero seguir cantando vallenatos” María Elisa Camargo

La conocimos cantando, años atrás, en el realiti que también descubrió a Julio Meza, a Yina y a Farina. No ganó pero comenzó a formar una carrera en la actuación hasta que dio el salto internacional. Primero México, después Estados Unidos.

Con el canto la conocimos pero ella misma ha afirmado que ha sido un pasatiempo. Ese hobby fue el que permitió interpretar a Patricia Teherán, la fallecida cantante colombiana de la que se estrenó una nueva novela en el país esta semana.

En la novela interpreta vallenatos, en vivo. En esta producción no hay canciones grabadas, no hay doblaje. El acordeón, la guacharaca y las diosas del vallenato se escuchan en vivo. Una responsabilidad más para María Elisa, además de la de encontrar el acento cartagenero, de investigar sobre el personaje y de meterse en la piel de una de las cantantes vallenatas más queridas en el país.

¿Qué tanto conocías de Patricia Teherán?
“Conocía la canción Tarde lo conocí y sabía de ella como personaje. Cuando su música empezó a salir de Colombia uno de los mercados que tocó fue Ecuador. Yo me crié allí y por ese lado pude recordar quien era, conocerle la onda. Pero en realidad fue una tarea fortísima de investigación con los pocos recursos que hay en internet. Por eso me tocó ir a Cartagena y hacer como ustedes los periodistas, grabadora en mano, entrevistar a todos los que la conocieron para nutrirme de eso, combinado también con una gota de imaginación”.

¿Qué te enamoró del personaje?
“Todo, esa vieja era una tesa, fue impresionante como rompió tantos esquemas y más en la época en que estaba. Hoy en día siguen existiendo diferencias, vemos constantes reproches de las actrices de Hollywood que ganan menos que los actores, por ejemplo. Entonces imagínate que ella traspasara barreras de esa época y en la costa. Fue una mujer adelantada en todos los sentidos, de mente abierta. Hablaba de la libertad, de no centrarse en un papel, de no quedarse en un matrimonio miserable para siempre. Ella empezó a contar historias de ese tipo y por eso tuvo tanto éxito”.

¿Qué le aportó María Elisa al personaje de Patricia?
“Creo que un poquito de esa fuerza que tengo de no tomar mis decisiones basadas en el qué dirán. Realmente siento que he logrado superar eso. Tal vez en la adolescencia uno estaba pendiente del qué dirán, pero llegó un momento en el que dije: ‘voy a hacer lo que se me dé la gana con mi vida’, menos mal el apoyo de mi familia siempre lo he tenido”.

¿Cómo ha sido tu proceso en el mundo de la actuación?
“Siempre encuentras resistencia, no falta el que diga: ‘qué está haciendo esta pelada, la perdimos, está saliendo en bikini en unas fotos, eso es del demonio’. Y más viniendo de familias tradicionales en Bucaramanga, Tunja y Guayaquil, Ecuador. Yo me he salido de los paradigmas y en ese sentido me identifico con Patricia Teherán”.

Tenemos entendido que en el proceso de construcción del personaje hubo trabajo en el cuarto oscuro...
“El proceso del cuarto oscuro fue muy interesante, y para esto la productora CMO me trajo de Estados Unidos un mes antes para sentarme con el director Klych López a sacar el personaje a partir de lo auditivo, que es una técnica que él tiene que se llama el cuarto oscuro, en la que te metes. Es muy asustador estar con este señor, intimidante que es Klych, que ahora lo amo (risas). Ahí nos metemos en esta cabina privada de luz, con audífonos, a empezar a trabajar el personaje desde lo auditivo. Y no te deja salir del cuarto oscuro hasta que no lo saques, hasta que él no te crea que eres un personaje diferente, al personaje al que le apuntamos. Fue una escuela muy fuerte y fue una gran ayuda”.

¿Estuviste sola en el cuarto oscuro?
“No, también tuvimos práctica con los otros actores. Podíamos durar horas por ahí, partíamos de aprendernos un par de escenas y empezar a conocernos con los otros personajes, en mi caso con quien hace el papel de la mamá de Patricia, con los dos amores de Patricia. Fue muy chistoso, un elenco conociéndose en un cuarto oscuro. A la hora de empezar a grabar se siente mucho la diferencia”.

También recorriste los lugares en dónde vivió Patricia...
“Si claro, estuvimos en Cartagena, en el barrio, hablando con exnovios, familia, vecinos, con el hijo. Hubo mucha investigación personal. Nos escapamos con la acordeonera y eso ayudó muchísimo porque al final uno como actor se unta de la energía de donde ella creció y de las historias. Es muy necesario al interpretar a un personaje que existió. Te cuento que yo tengo grabaciones de tres horas producto de esas salidas de campo, historias de anécdotas de novios, de tragas, de admiradores, de todo”.

¿Cómo te fue con el acento?
“Fue complejo y sigue siendo difícil. Era buscar el acento cartagenero de un área determinada, además si uno la escucha en sus presentaciones su acento cambia, ella tiene un acento que domina mucho cuando está en público. En las entrevistas de ella no escuchas un cartagenero normal. Entonces había que manejar esa dualidad. Más que el acento perfecto yo quería que se sintiera la cultura, el folclor y que hubiera tanta verdad que si de pronto no salía bien algo del acento, la gente lo pasara por alto”.

En el Factor X te vimos cantando pop, en esa serie es puro vallenato...
“Siento que mi voz está diseñada para el folclor. Siempre lo he sentido. Cuando hay un proyecto personal busco que sea folclórico. Ojalá aprovechando esto pueda hacer un vallenato, pero comunicándolo de otra manera con vainas que entren a públicos más jóvenes, algo más moderno. En realidad me siento súper cómoda con esto”.

Fuente: elcolombiano.com