PORTADA: MARÍA ELISA CAMARGO EN REVISTA OPEN

Una mujer de mucha piel. María Elisa Camargo en Revista OPEN octubre 2014. Te dejamos la entrevista y un video teaser de su backstage. Razones de sobra para que corras hoy mismo por tu ejemplar.
Por Sergio Ramos

Los hombres amamos a las mujeres malas. A aquéllas que, en lugar de suplicar, ordenan. A las que, en vez de llorar, se ríen a carcajadas dejándonos en el desamparo de la incomprensión. Por eso, las villanas siempre resultan más atractivas, seducen más y su final es más esperado: las amamos porque sabemos que acabarán mal, que terminarán en el lodo, en el segundo círculo del infierno donde, según Dante, terminan los incontinentes y lujuriosos.

Maria Elisa casi siempre ha sido la villana de las telenovelas. Para ser más precisos: la villana sensual. La que no duda en hacer caso omiso de la moral de la buena que dicta que nunca debe adelantarse a un hombre: sus personajes, siempre más desnudos que cubiertos con diminutas prendas, se arrojan sin dudarlo como quisiéramos que más de una lo hiciera con nosotros ante nuestra natural cobardía masculina.

A su lado, como lo pudimos comprobar en este shooting para Revista Open, cualquier hombre tartamudea, suda, tiembla. María Elisa, postrada en el suelo con una diminuta blusa holgada, aniquila: es como si ella fuera la cámara y nosotros la imagen que queda congelada ante su presencia.

Tras un año de ausencia de tierras aztecas está de regreso para promocionar su más reciente trabajo, la telenovela En Otra Piel, que grabó a lo largo de doce meses primero en Ciudad de México y luego en Miami. Ella posee una larga lista de pendientes que resolver para el poco tiempo que estará en la capital mexicana antes de emprender la promoción de la serie en Centroamérica. Ver a sus amigos, saborear la comida mexicana y lo más importante: volver a sentir el amor de sus fans mexicanos que durante los cinco años que estuvo en nuestro país la hicieron sentir como en su propia casa en Guayaquil, Ecuador.

¿Cómo te recibe México tras un año de ausencia?

Estoy feliz de volver a México. Hace como un año que no venía. Me hace mucha falta ese amor de México porque el público mexicano es muy especial, a través de las redes sociales se siente el amor y para mí ha sido una experiencia muy grata. Vengo con una lista de comidas pendientes, entre tacos al pastor y chiles en nogada, además de una lista de personas que quiero ver porque ya tengo una familia aquí.

¿Actualmente dónde estás viviendo?

Si me preguntas donde vivo, técnicamente estoy desamparada, soy una homeless, porque para En Otra Piel mi contratación fue como actriz extranjera, entonces lo que hacen (al terminar el contrato con Telemundo) es devolverme a México, pero en México yo ya no tengo casa. Así que dije, ok, igual me voy a ir un mes de viaje no sólo para pasear sino para promocionar la telenovela en varios países, entre ellos Ecuador y Colombia. Viajar para mí es una forma importante de oxigenarme, relajarme y retomar fuerzas. Voy a estar entre vacaciones, promociones, me voy a estar moviendo mucho durante unos cuantos meses, así que mejor guardé mis cosas en cajas y las puse en una bodega. Ahorita estoy de gitana.

¿Siempre vuelves a Ecuador?

Sí. Siempre y cuando ahí sigan mis papás. Imagínate: soy hija única. Si no regreso me desheredan. Siempre regreso porque además ahí tengo a mis amigos con los que crecí. Ahora se casa mi mejor amiga, por ejemplo. Entonces mi base sigue siendo Ecuador aunque en Colombia tengo al resto de mi familia y ahora en México donde tengo tantos vínculos y con mayor razón ahora que inicia mi proyecto.

¿Tus papás vinieron a verte cuando vivías acá?

Durante los cinco años que estuve, por supuesto. Nosotros tratamos de vernos por lo menos dos veces al año que es muy poquito pero pues es lo realista. Y sobre todo si estoy trabajando no tiene mucho sentido que vengan porque las jornadas, tú sabes, no varían ni en Televisa, ni en Telemundo ni en Univisión: siempre las jornadas son muy largas y no hay tiempo para salir.

Éste es tu primer protagonista…

Sí, vengo haciendo muchas villanas que me han permitido explorar diferentes matices porque de repente es una villana en una telenovela dramática, de repente una villana en una comedia. Uso la actuación no para alimentar el ego que es como un poco general: el actor que no tuvo atención de pequeño y se dedica a esto por fama…

En cambio tú, siendo hija única, tuviste exceso de atención, ¿no?

Yo tuve exceso de atención. Soy hija única. Mi mamá perdió dos embarazos, así que fui bastante querida y la atención siempre estaba sobre mí. Así que esta carrera yo no la elegí por el tema de la fama sino porque me gusta.

Ahora que ya hiciste tu primer protagonista, ¿cómo ha cambiado tu perspectiva con respecto a tu carrera actoral?

No ha cambiado. Creo que se le pone mucha ambición al tema de ser protagonista. Para mí nunca ha sido el sueño. Siempre he aspirado a hacer papeles diferentes. Primero que me resulten un reto, segundo que generen un impacto que haga la diferencia en una historia y con los que realmente pueda explorar mis fibras como actriz. Hay veces en que los protagonistas son los papeles más insípidos: la que llora y es buena y no tiene maldad en su corazón. Como que en el formato telenovela muchas veces se peca de roles acartonados y caricaturizados. Entonces a mí cualquier interpretación que requiera hacer mucha tarea, labor de investigación, renunciar a todo el concepto que tengo de la vida, salirme de mi estilo de vida: ese tipo de papeles hace la diferencia para mí.

¿Y ese tipo de papeles lo has encontrado en telenovelas?

En donde más lo he encontrado es en el papel que hago en La Otra Piel, y no necesariamente porque sea el protagónico, sino por lo que mi papel implica. Partimos de que no es un personaje, son dos, con este tema paranormal que conduce toda la historia. En este caso lo interesante es que sí interpreto a un personaje que tiene que ver con mis características físicas y mi edad pero eventualmente ese personaje muere y en este cuerpo entra el alma de otro personaje que interpreta en vida magistralmente Laura Flores y con quien ya he tenido el placer de trabajar. Y eso para mí es lo que propone esta telenovela, que no sólo es doble el papel, sino que el papel del alma que termina entrando en mi cuerpo es el alma de un personaje que tiene cincuenta años y dos hijas adolescentes. El personaje uno es una mesera pobre, huérfana, y el otro es una pianista, culta, viajada. Entonces sólo tener que interpretar en el mismo  proyecto esa transición ha sido sencillamente el reto más difícil.

El tema de la  telenovela es la reencarnación. Si existiera la posibilidad de reencarnar, ¿qué cosas no harías o qué sí volverías a hacer?

Mira, yo estoy en un momento muy intenso de mi vida, estoy haciendo lo que quiero y estoy siendo bendecida con tanta magia que realmente no me cambiaría por nada. Pero si tuviera la oportunidad de ser otra persona y vivir otra vida, elegiría ser hombre. Sí, tengo envidia del pene. Quiero saber qué se siente ser un hombre. De hecho soy bastante masculina en mí misma.

Ése es un buen titular…

(Risas) Sí, oye, ¡cuidado! ¡Ya les di el titular! Portada: tengo envidia del pene. Ni modo. Valí. Eso me pasa… (Carcajadas).

¿Y si fueras hombre en otra vida cómo sería tu relación con las mujeres?

Yo creo que ya conociendo el mundo femenino, lo cual sería trampa porque ustedes no entienden la complejidad de las mujeres, pero si ya con esta experiencia de haber sido mujer me dieran la oportunidad de ser hombre creo que sería un tipazo. La tendría muy clara con la onda de la conquista. Yo de por sí tengo el carácter fuerte y soy muy dominante.

¿Cómo es tu relación con los paparazzi?

La sorpresa con los paparazzi la he vivido aquí en México. En Colombia, donde inicié mi carrera, el flujo de contenidos y prensa no es tan alto. En México, en cambio, en el tema de las telenovelas y la televisión a nivel global (Televisa es como el Hollywood latino), hablando con justicia, sí hay muchos  paparazzi. Realmente ha sido aquí en México donde he sentido más ese temor de que estén entre los arbustos…

¿Te preocupa que te capten en una situación comprometedora o en una pose no favorable?

Aunque soy una niña rebelde y tengo una personalidad muy marcada y me voy a festivales de música en el desierto, no me gusta la idea de que por tener la carrera que tengo, deba yo que ocultar ser quien soy. No es mi intención tampoco dar una imagen distinta para encajar en la sociedad. Estoy en un momento en mi vida en que estoy desafiando mucho todos los parámetros sociales en todos sentidos: en el sentido de mis relaciones personales, en el sentido de lo que pienso de la vida. Soy consciente de que cualquier imprudencia representa, deja tú las críticas, una baja en mi carrera. Yo sé que en mi caso el qué dirán en ese sentido me afecta hasta económicamente. Pero sí saber cuidarme, saber que si estoy en un lugar público, podría estar haciendo un show absurdo porque a mí me gusta hacer el ridículo. Trato de mantener un balance pero en el momento en que yo tuviera que sacrificar mi esencia, en ese momento reconsidero mi oficio, pero ahorita he podido tener un balance saludable entre ser quien soy.

Cuando regresas a Ecuador, ¿sientes que vuelves como una triunfadora?

Para mí el triunfo de cada año, de cada proyecto, más que medirse en un rating porque puedes estar en una producción con todos los puntos de rating que quieras y ser enormemente miserable porque el equipo no está padre, porque se manejan envidias, porque hay mucha competencia, porque hay malas energías. Entonces para mí realmente mi éxito anual, lo bonito de mi carrera es eso, que cada año es como si me cambiara de escuela, un nuevo comenzar, una nueva familia, pero igualmente cada año te expones a pasártela bien o mal. La verdad en ese sentido me considero una persona bendecida y exitosa porque la vida me ha premiado con experiencias muy gratas. Ahora regreso de vacaciones a Ecuador cuando en mi país apenas están cayendo en cuenta de que hay una ecuatoriana por ahí haciendo relajo.

Sin ser chovinista, ¿cuáles consideras que son los atributos de una mujer guayaquileña?

Tenemos una cosa muy particular que pasa con la gente que vive en la Costa. Yo nací a 40 minutos del mar, a nivel del mar. Cuando una crece en un ambiente así hay mucho calor y mucho contacto con la gente. La guayaquileña es una mujer con mucha piel, una mujer que no tiene pena de acercarse mucho, de violar ese espacio vital, de hablarte y agarrarte. Hay mucho desparpajo. Es una mujer con el carácter fuerte, muy trabajadora, la esencia latina. En mi tierra se ve mucho el girl power, hay mucha mujer exitosa en todos los campos. Digamos que es una mujer muy perseverante.

En Youtube encuentras muchos videos en los que tus fans han hecho recopilaciones sobre todo de tus escenas más sensuales. ¿Te molesta que tus atractivos físicos sea parte de lo que tus fans buscan en ti?

Insisto, creo que cuando una nace latina y sabe que tiene cierto tipo físico y ciertos atributos, no puede pretender esconder eso o que eso no se note. Al contrario, una tiene que saber usarlo a su favor sin que sea eso el foco principal de atención. Si te soy honesta, al principio, sentía que era como un maniquí, un par de bubis y caderas que tenía diálogo. Ahora que ya he hecho carrera, que ya he sentido respeto tanto por parte de las producciones como de los fans. Yo no soy sexy. Mi personalidad no es de chica sexy. Yo no voy caminando así… no, soy muy niñito, soy muy relajada. Entonces sí es raro verme a mí tanto como la chica sexy cada vez que me meto a internet. No soy yo propiamente pero son cosas que he hecho y que en su momento fueron absolutamente validas. Lo que yo he sentido de los fans es que, si bien hay muchas imágenes, también siento amor de verdad y aprecio por mi trabajo. Lo demás… si eso ayuda a que un producto quede más bonito o que llame más la atención porque así es el mercado, está bien, no hay problema.

Ahora que mencionas lo de ser latina ¿cuáles son los ritmos musicales que más te quedan?

Yo soy salsera. Obviamente con mi genética colombiana y el hecho de que toda mi pubertad fue en Colombia… tuve mi par de noviecitos caleños que me entrenaron bastante bien para bailar salsa. Entonces cualquier cosa que tenga qué ver con dislocada de pelvis te lo manejo. Yo te bailo desde un rock and roll hasta los ritmos latinos que son míos: una salsa, un merengue, una bachata o un reggaetón. Me encanta bailar reggaetón: siento que te das licencia para ser la chica sexy que no soy en la vida diaria.

En todas las entrevistas siempre sales sonriendo. ¿Hay algo en la vida real que haya matado momentáneamente esa sonrisa?

La verdad no. Hasta me siento mal de decir eso porque he vivido una vida plenamente feliz. A mi más que la lloradera se me da más la rabieta: caprichín, berrinchín, si las cosas no salen como yo quiero… esa esencia de hija única la tengo, no te voy a mentir, el berrinche sí te lo manejo. Pero estar triste, nunca nunca nunca.

Has mencionado que te consideras una hippie. ¿Has experimentado con sustancias alternas?

Como en todas las cosas (la religión, por ejemplo) yo tomo lo que me sirve y descarto lo que no me sirve. Definitivamente no creo que las drogas sean el diablo como muchas veces nos las ponen. Considero que hay propiedades medicinales en una sustancia como la canabbis. Siento que se le puede dar utilidad a muchas sustancias. Yo creo que hay mucha información que nos es ocultada porque detrás de alguna de esas cosas hay un despertar de conciencia interesante. Por ejemplo, un asunto como el peyote y que aquí en México haya bastantes ceremonias alrededor, me genera mucho respeto porque son experiencias que te permiten abrir tu consciencia, retirar el ego de tu esencia y analizarte más profundamente. Ese tipo de experiencias que te cambian la vida las favorezco.