PORTADA: MARÍA ELISA CAMARGO, “NINGÚN SET DE VERDADES ES SAGRADO

Su forma de ver la vida y de vivirla resulta sorprendente y admirable. Y escuchar sus
reflexiones se convierte en un camino, cuyo trayecto descubre a una mujer increíble.
Sensata, madura y absolutamente talentosa, esta ecuatoriana que vive en Miami nos llena de orgullo, porque ha podido mostrar al mundo que aquello
que la apasiona –actuar- lo hace muy bien.

En este momento está rodando Bajo el mismo cielo, una producción que habla del tema de los inmigrantes en Estados Unidos. Su personaje es una pandillera, una chica de la calle, una figura bastante interesante. En medio del torbellino del rodaje, de aprender libretos para grabar decenas de escenas, María Elisa hizo un espacio para responder a algunas de nuestras inquietudes.

Incursionaste en la actuación a los 18 años con Yo vendo unos ojos negros. Doce años después y con ocho telenovelas ¿cómo has evolucionado en tu carrera?

En realidad yo no diría que mi incursión en la actuación fue con Yo vendo unos ojos negros, donde escasamente hice el papel de una extra. Mi verdadera incursión actoral fue en el teatro, en los cursos que hacía cada año escolar. Durante mis vacaciones de tres o cuatro meses me iba al Teatro Centro de Arte con Alejandro Pinto y Mireya Tironi, ahí hacíamos obras. A nivel profesional y a nivel comercial mi primera  participación importante fue en Colombia, después de haber hecho el reality Factor X de cantante, con una telenovela que se llamó Floricienta. Y bueno después de las telenovelas que son como 8 o 9, la evolución es inminente, no es algo que se pueda describir, es simplemente la escuela de cada una de las producciones.
¿Cuáles de tus roles de TV fue que te catapultó como artista?
Yo no creo que haya una sola catapulta, creo que cada rol, y sobre todo cuando te encargas de dar lo mejor de ti en cada rol, cada uno te va dando un poquito más de peso como artista. Yo creo que lo que me puso en el mapa, de alguna manera fue el reality Factor X y me agarré de ahí para empezar a hacer novelas, sobretodo musicales; inicié con Floricienta y luego hice La marca del deseo, que era el remain de Las Juanas, de esta historia colombiana maravillosa de 5 chicas. Ese fue mi primer protagónico.
Has vivido en Ecuador, Colombia, México, Estados Unidos ¿qué has aprendido en este camino?
Vivir en diferentes partes ha sido mi elección de estilo de vida porque es lo que me construye como persona. He aprendido de cada cultura una cosa diferente y cada cultura tiene una parte de mí ahora. He abierto mi mente, he aprendido a desafiar los conceptos porque cuando conoces diferentes culturas te das cuenta de que realmente ningún set de verdades o ningún set de idiosincracias es sagrado.
Cuéntanos sobre tu faceta como cantante; tienes ocho singles, ¿qué otros proyectos tienes?
Lo que tengo son demos de cuando terminé de hacer el proyecto La marca del deseo. Mi personaje en esa novela era la cantante de las 5 chicas, entonces estuve encargada no solo de la canción principal de la novela, sino también de toda la música incidental. Al terminar el proyecto contacté con un productor en Miami, a quien le gustó mucho mi voz. Hicimos unos 10 o 12 demos de diferentes géneros. Digamos que esa faceta está en “hold” mas no olvidada; lo que a mí me llama la atención es hacer alguna novela musical, o algún  proyecto en televisión donde pueda yo incluir la música.

¿Cómo defines la etapa de tu vida en la que te encuentras actualmente?
En una etapa de desaprendizaje absoluto. Estoy en un momento de darme cuenta de que muchos de los conceptos que nos imponemos como sociedad no son los correctos. Todavía estamos aprendiendo como humanidad y todavía estamos tratando de descifrar muchas cosas.
¿Qué es lo que te llevó al éxito?
Para mí ese concepto del éxito, más que tener que ver con la cantidad de proyectos que hayas hecho o el rating de uno de ellos, es estar cumpliendo sueños y estar en paz. Y si la pregunta es ¿qué me llevó a eso? Yo creo que la respuesta es una correcta educación, me educaron como una niña independiente, que no le teme a nada, y desarrollé el desapego.
¿Cómo fue tu infancia y cómo es la relación con tus padres?
Fue muy feliz, mi familia toda vive en Colombia, yo nada más estaba con mi papá y mi mamá en Ecuador pero el amor era una cosa enorme, muy bonita, muy divertida, si bien no tenía hermanos, siempre jugaba con mis amiguitos del conjunto. Mis papás han sido, son y serán mis mejores amigos, siempre me han apoyado, me trataban desde pequeña como a un adulto, me enseñaron a pensar por mi cuenta.
¿Cuánto de Ecuador llevas contigo en tu identidad?
Todo, porque los primeros años de formación son los más importantes, si bien mi núcleo familiar es colombiano, del resto todo lo que mi identidad absorbió desde el primer día hasta mis 17 años fue en Ecuador. Creo que mi identidad cultural es 100 por ciento ecuatoriana.
Leí que fuiste víctima de bullying. ¿Nos cuentas?
Bueno sí, pero no a niveles muy grandes. La verdad yo de chiquita no era muy agraciada, tenía casi una uniceja, tenía los dientes separados y una mancha en uno de ellos. Mi papá me crió como el hijo varón que no pudo tener, así que era bastante masculina; mi mamá no era muy hábil para peinados femeninos, entonces me cortaron el pelo de honguito. Yo no me veía muy agraciada; los chicos no querían sacarme a bailar cuando íbamos a las minitecas, además yo nací torcida, tengo una desviación en la columna y tengo una pierna más larga que la otra, entonces tengo un caminadito muy especial –que aún lo conservo- y se me burlaban de eso, además tenía que usar zapatos ortopédicos.
Definitivamente no era la guapa del colegio, y por esa necesidad de encajar tuve que desarrollar otras “destrezas sociales” para poder sobrevivir y tener mi puesto, entonces desarrollé inteligencia, liderazgo y sentido del humor; y si el precio de eso fue el bullying yo lo agradezco de verdad.
¿Cuán importante es el humor en tu vida?
Para mí es básico, es una gasolina importantísima, porque si nos ponemos a pensar en el significado de la vida, en el tema de la muerte, en qué estamos haciendo aquí, si realmente profundizamos en lo efímero, nos podríamos volver locos.
¿Cómo es tu vida en Miami? ¿Cómo es tu rutina?
Cuando estoy trabajando mi rutina es de 12 horas promedio de lunes a sábado y en las noches gimnasio porque tengo que mantenerme guapa para los televidentes. Y procuro –sobretodo en esta etapa de mi vida que estoy en un momento tan importante- vivir experiencias, quiero viajar, experimentar, quiero enloquecer, conectar con la gente, quiero enamorarme, quiero vivir a niveles muy intensos, procuro no dejarme abatir por mi ritmo laboral al punto de que lo único que haga con mi tiempo libre sea descansar. Hay veces que pesa más darle vida al alma que descanso al cuerpo.
 Sabemos que eres de mente muy abierta con respecto a las relaciones afectivas, ¿Cuál es tu posición con respecto al matrimonio?
Considero que hay otras opciones. Yo no estoy tan segura de ese tema de que “si nos amamos nos pertenecemos y no nos compartimos” sea la solución correcta, y creo que las estadísticas hablan solas. Hay más de 24 mil especies en la naturaleza y solamente una docena son monógamos, no necesariamente porque tengamos el raciocinio -como somos racionales por eso tenemos que ser fieles- ¿quién se inventó eso? Alguien en algún momento definió que las relaciones tenían que ser de esa manera. ¿Por qué bloquearnos a experiencias nuevas? Y con esto no hablo solamente de experiencias sexuales, sino de conectar con gente que le dé chispa a tu vida, de exponerte a maripositas en el estómago. Bloqueamos muchísimas experiencias nuevas por el contrato básico que tenemos como noviazgo.
¿Cuál fue el momento más difícil que has pasado en tu vida?
Un momento bastante incómodo en el que me sentí que era la peor versión de mí misma, y de alguna manera, es parte de mi proceso de aprendizaje, fue una infidelidad en la que me rompieron el corazón. Me volví una villana, mi objetivo era destruirle la vida a esta persona, y me volví un ser oscuro; eso solamente pasa cuando expones a tu ego a ese nivel y tu ego te domina.
¿Cómo aterrizas y cómo alimentas el lado espiritual?
Ahora tengo una conciencia muy grande de que lo material no es lo importante, de que lo bonito es explorar por dentro y procuro recordármelo y tenerlo presente en mi vida a través de cada viaje. Un viaje es una experiencia enormemente espiritual, a través de las conexiones con las personas. Por ejemplo, yo voy a un festival que se llama Burning Man que es en el desierto de Black Rock en Nevada, un festival donde no existe la plata, donde se reúnen unas 65 mil personas en un desierto a sobrevivir y el concepto básicamente es que tú no vales en esa comunidad por lo que tienes sino por lo que das a la comunidad. Todo es gratis, un spa donde te dan masajes gratis, luego vas a otro lado y te dan yoga gratis, por otro lado te dan hot dogs gratis, clases de baile, cada una de las 65 mil personas aporta con algo, organizan eventos, arman charlas… Entonces cuando vas a lugares como esos se te desconfigura la cabeza, y eso es lo que yo estoy buscando, hackear mi cerebro, literal.