María Elisa Camargo, ‘en otra piel’

Aunque la actriz, cantante y modelo nació en Ecuador, es criada en Colombia y asimiló el carácter santandereano. Su mayor reto en esta producción fue interpretar dos personajes que se relacionan con la transmutación de almas.

Este es su primer protagónico, ¿cómo llegó a la novela ‘En otra piel’?

Fue un proceso interesante, porque venía haciendo papeles de villana y quería cambiar, apostar por algo diferente y salir de mi zona de confort, así que Telemundo se comunicó conmigo y me propuso hacer esta historia, que era colombiana y en su versión original era protagonizada por Amparo Grisales.

¿Qué le llamo la atención de la historia?

Esta historia se mete con temas como lo sobrenatural y la transmutación de almas, así que me informé para hacerlo, porque podía haber una delgada línea en que esta fuera una locura y a la gente le gustara mucho o que fuera una ridiculez.

En esta novela interpreta dos personajes, Adriana Aguilar y Mónica Serrano, ¿qué tienen estos personajes de María Elisa?

Siempre procuro aportarles algo de mí. En el caso de Adriana era más sencillo, porque su edad y su carácter son similares a los míos. A ella le aporté la berraquera y mis chistecitos. Y para Mónica, que es una señora de 50 años, trabajé con la actriz Laura Flores. Lo interesante fue que me conectaba con ella de alguna manera y lograba sacar a flote esa alma vieja que surge en mí cuando me pongo a filosofar sobre la vida.

¿Qué tan escéptica es usted?

Antes me llamaba escéptica porque realmente para mí el tema de la muerte es tan complejo que nadie puede decir qué pasa después. Ahora me llamo de mente abierta, porque realmente son muchas las posibilidades de lo que puede pasar y es por eso que he entrado en la onda de cultivar mi vida espiritual.

Ya que tuvo la experiencia de dejar de ser la villana de la historia, ¿qué papeles le gusta interpretar más?

Para mí no se trata de enfocarme en algo más bonito o que me gusté más, sino en que sea algo completamente diferente y que implique salirme por completo de mi concepción, de mi experiencia de la vida real.

¿Cómo ha sido la experiencia de forjar una carrera en México?

Esto de México mágico es muy real y ha sido asombroso trabajar allá, porque nunca pensé empezar mi carrera y que a los tres años estuviera haciendo una villana en Televisa.

Antes de empezar una carrera tan exitosa estudiaba economía, ¿ha pensado en terminar estos estudios?

Sí tengo ganas, eventualmente quisiera decir que soy economista de los Andes. Pero definitivamente no es algo con lo que en este momento sienta que pueda enfocarme, no creo que de repente deje todas las formas de arte por la economía.

Se ha interesado por hacer teatro musical, ¿cómo va este tema?

Mal, he hecho muchos castings para teatros musicales, pero siempre he tenido un problema con la voz, no la tengo educada y es delicada. Pero no es tarde para sacar un tiempo y cultivarla. Tengo muchas ganas de hacer teatro musical, sé que mis papás llorarían de la emoción.

¿Es muy autocrítica?

Sí, soy muy perfeccionista con mi trabajo, pero me encanta actuar porque es un escape, una terapia que me deja experimentar y jugar a ser alguien más.

Aunque nació en Ecuador fue criada aquí, ¿qué tan colombiana es usted?

Soy tremendamente santandereana, tengo hasta el carácter (risas). Me identifico con la cultura colombiana y aquí fue donde me desarrollé personal y profesionalmente.

Un regalo especial de sus padres.

El mayor regalo que me dieron fue sacarme de la casa, mandarme a otro lugar y dejarme volar, eso me convirtió en una persona independiente.