Maria Elisa Camargo, en el cine dominicano.
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|09 JUL 2016, 12:00 AM

Diez años como actriz de telenovela le han regalado muchas experiencias que hoy se convierten en el inmenso deseo de andar por otros caminos. Luego de su participación en ‘Bajo el mismo cielo’, ‘La marca del deseo’ y ‘En otra piel’, Camargo se propone entrar al mercado del cine, siendo RD su primer escalón.

En tu cuenta de Instagram leímos que “extrañabas a tu isla”, refiriéndote a RD...

Es que yo empecé a tener un vínculo con esta tierra hace mucho tiempo. Tengo una prima que vino a hacer un trabajo aquí y siempre la mencionaba. Cuando vine, me enamoré. Fui a Bahía de las Águilas, un lugar que muchos dominicanos no conocen, sin embargo no he visto una playa tan hermosa como esa. Luego me enamoré de un dominicano y pasé mucho tiempo paseando por la isla. La conozco más que muchos dominicanos.

Naciste en Ecuador, pero viviste en Colombia y México, ¿qué cultura te identifica?

Muchas veces la gente tiene esas ansias de identificarse con algo, pero, a través de mis redes sociales, me he dado cuenta de que utilizamos la identidad como un motivo para crear conflictos y debería ser lo contrario. Al final la identidad es algo muy bonito. Yo me siento latina y estoy orgullosa. Además me gusta viajar para enriquecerme con diferentes culturas. Tengo un poquito de todo. He absorbido de las culturas de los países en los que he vivido, pero principalmente de lo ecuatoriano y lo colombiano.

¿Qué tipo de proyectos te gustaría realizar en RD?

Estoy aquí fascinada por el tema del estímulo fiscal y todas las leyes nuevas que están aplicando para apoyar el arte, eso está permitiendo que se desarrolle el cine de una manera maravillosa. Además de la manera en que ha evolucionado –porque he estado detrás del tema desde el inicio– con estos incentivos, para que la gente invierta en cine. También me llama muchísimo la atención cómo ha evolucionado esta industria a nivel de calidad.

¿Alguna propuesta en esta área?

Sí. No me dejan ampliarlo mucho, pero es una película histórica que todavía no hemos empezado, pero estoy muy emocionada.

Diez años haciendo novelas, ¿qué dificultades puedes destacar de este mercado?

La falta de recursos y el exceso de demanda –porque hay que hacer 120 capítulos de lunes a viernes, una hora de contenido– no te permite desarrollarte como artista. A veces te encuentras buscando técnicas para llorar o enojarte, y no puedes vivir el proceso bonito de entrar en el personaje. Hay que hacer 30 escenas al día, trabajando doce horas seis días a la semana. Amo mi trabajo, pero uno debe tener un balance, sobre todo cuando eres joven y tienes la salud para vivir y celebrar.

Una década es suficiente para que la gente te encasille en una industria, ¿cómo visualizas tu entrada al séptimo arte?

Yo siempre quise generalizar ese tema. No creo que el de novelas no pueda hacer cine, ni viceversa. Me ha sido muy difícil porque en México me tienen muy encasillada. Aquí, sin embargo, he recibido mucho amor; mi experiencia profesional en la isla ha sido brutal, nunca había sido tan querida como artista como aquí. Tengo un mercado y un público que me quiere aquí, además se está haciendo un cine maravilloso y por eso quiero venir aquí y hacer algo diferente.

Por lo visto eres de las que no se conforman con las propuestas que le llegan, sino que también sale a buscarlas...

Llega un momento en el que tu carrera adopta cierta inercia, en el sentido de que recibes ofertas pero no siempre son las que representan un paso adelante. Hay que tener cuidado. En mi caso, puedo ser un poquito más egoísta con mi carrera y dar pasos que para mí representen una evolución. Para todo hago castings, es lo que me toca como actriz. Los actores deben enfrentarse a un desempleo anual, pero si saben manejar la incertidumbre, dar los pasos correctos y decir que no a ciertos proyectos, pueden construir una carrera muy bonita y un nombre de acuerdo a como se quieran proyectar.

A pesar de saber desde pequeña que querías ser artista, te inicias en la carrera de economía, ¿por qué?

Porque, si bien tenía el “bichito” del arte ahí metido, en Ecuador todavía no pasaba lo que ocurre aquí en Dominicana [en cuanto a leyes]. La industria era muy pequeña [y todavía lo es]. En aquel momento yo no veía el arte como una opción de vida, más bien como algo inalcanzable. Sin embargo, también me veía como economista. Mientras estudiaba economía entré a trabajar en un programa de TV como animadora, después de la universidad me iba a grabar. Luego se me presentó la oportunidad de entrar a ‘El factor X’, gané y comenzaron a abrirse las puertas.

Te ha servido la economía, me imagino...

¡Me ha servido muchísimo! Obviamente la economía, para una persona que es su propia empresa, sirve mucho.

La mayor parte de tu trayectoria profesional la constituye el rol de villana, sin embargo con tu primer protagónico [en la novela ‘En otra piel’] interpretas el papel de ‘la buena’, ¿ha sido difícil el cambio?

Ha sido maravilloso. Telemundo me dio la oportunidad de mostrar mi rango. Lo que fue un reto en realidad fue la historia. Mi primer protagónico vino con una historia muy loca: tenía que entrar en el alma de una pianista de 50 años pero con el cuerpo de una niña de 24, ¡una locura! Pero fue increíble. No sólo demostré que podía hacer un protagónico, sino que puedo hacer diferentes tipos de papeles.

¿Cómo te sentiste al enterarte del terremoto en Ecuador? ¿Dónde estabas?

Fue terrible porque vino con una ola de comentarios negativos que no esperaba. Mis padres viven en Guayaquil, pero en ese entonces estaban en Colombia y yo me encontraba de vacaciones en un festival de música: Coachella. Subí una foto en la fiesta justo en el momento del terremoto. Si mis padres hubiesen estado en Ecuador me hubiera enterado de una vez. En Ecuador me acababan de reconocer como artista nacional, así que te imaginarás que al día siguiente me llenaron esa foto de regaños. Fue fea la forma de enterarme. Con esto aprendí que con las redes sociales uno puede hacer tanto. Hice mi propia recaudación de fondos virtual, subastando por instagram tanto objetos de mis compañeros actores como míos, y recaudé 18 mil dólares de los 25 mil que se necesitan para hacer una escuelita.

¿Qué tal tu experiencia en los Premios Soberano?

Increíble. Superó mis expectativas, pues teniendo en cuenta que es una industria ascendente, nunca imaginé una infraestructura tan bonita. Pensé que eran más pequeños y menos diversos ¡Wow qué premios tan completos! Quedé impactada.